El dedo

Antonio Cárdenas

¿Y usted pensó que se había ido para siempre?. ¿Creyó de veras que nunca regresaría? Pues ya está aquí de nuevo entre nosotros la más duradera y añorada de todas las instituciones políticas mexicanas, quizá la única verdadera: El Dedo, o tal vez debiera decir los dos Dedos.

Dicen que nació en la época de la Reforma cuando Gonzalez Ortega que era el mejor general del ejército Liberal, le fue a pedir a Juárez que lo reconociera como el nuevo presidente, una vez que de acuerdo con la ley había terminado el periodo del oaxaqueño y la presidencia tenía que ser ocupada por el presidente de la Suprema Corte que era el General; pero Juárez no obedeció la ley  sino que escribió un decreto que establecía que por causa de guerra no podría haber relevo de poderes y así fue como nació el dedo.

El otro creador de la institución nacional del dedo fue Don Porfirio, que cuando aparecía  un personaje político que pudiera ser peligroso por subir en la estima popular  promovía  a un contrario y los ponía a pelear entre sí. Para lograr el apoyo de Díaz, ambos le hacían concesiones y al final el dedo salía a relucir y designaba a un tercero para el puesto que ambicionaban los rijosos. Allí también apareció el segundo dedo, el dedo medio, que era el que se entregaba a los que perdían.

Pero el perfeccionamiento del sistema habría de iniciarse a los años 30 del siglo pasado con  Plutarco Elias Calles, creador del PRI, que para seguir mandando ponía a sus llamados popularmente “Peleles” como Presidentes de la República, en tanto que él seguía gobernando. Los peleles fueron Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio, Abelardo L. Rodríguez y Lázaro Cárdenas, el que le chaqueteo y lo exilió del país. Esa forma de designación a la más alta magistratura se le comenzó a llamar popularmente el “Dedazo”

Pero una vez que hubieron corrido a Calles se presentó el siguiente problema reiterado en la historia de México y hasta ese momento no resuelto. ¿Una vez que acaba el periodo del presidente cómo podremos designar al siguiente? Confieso que la designación de Ávila Camacho y  la de Miguel Alemán constituyen un misterio para mi, pues no creo que sus antecesores hayan quedado muy contentos con su designación,  pero me queda bien claro que a partir de Ruiz Cortines el gran elector fue “El Dedo” durante la etapa del Partido único.

Ciertamente el Dedo fue el padre de la “Dictadura Perfecta” pues garantizaba una monarquía institucional. El presidente era un rey de seis años y trataba de utilizar su dedo   repartiendo posiciones y prebendas. De esta manera la política mexicana se convirtió en una especie de arte adivinatorio, donde lo avezados políticos o aspirantes de políticos lo único que tenían que hacer para predecir el futuro era interpretar el sentido de los dedazos (índices o medios) para adivinar quién en su momento recibiría   las “palabras mayores” y entonces le  apuntaría el Dedo de la “Voluntad Popular”.

Todos lo politólogos trataban de encontrar un patrón en la designación de los presidentes. Que si la teoría del “Péndulo” que si la de los “Cambios Generacionales” que si la de la adaptabilidad de la Revolución mexicana, pero lo único que se demostró es que el Dedo solo buscaba a alguien que evitar ir a la cárcel por sus abusos y los de sus familiares y cuates y de lo demás nada importaba. En realidad el Dedo es cómplice.

Entonces nació lo que se llamó “El Sistema” que no era otra cosa que las reglas no escritas de que ningún presidente aun teniendo el control del congreso podría modificar la ley para poderse reelegir si bien podía elegir a su sucesor. Además el presidente nunca realizaría acciones legales contra su antecesor.

Pues resulta que en los últimos días ante la elección de la presidencia de Morena el partido político fundado por Obrador volvió a aparecer el Dedo en todo su esplendor y creo que llegó para quedarse o al menos intentar quedarse pero no al estilo del PRI sino al más puro espíritu de Porfirio Diaz.

Me explico.

Para la presidencia de Morena se inscribieron una infinidad de candidatos, pero, cosa curiosa, resulta que dicho “Partido Político” carece de un registro de participantes, por lo cual no es posible que los miembros puedan democráticamente elegir a sus dirigentes. Ante esta circunstancia el partido propuso y el INE aceptó que la designación se hiciera con base en ¿encuestas?

Sí mi estimado lector, así el INE actuó como una barandilla más que como el garante de las elecciones, siendo cada vez más sobajado al servicio del poder, abrió la puerta al regreso del Dedo.

Lo que sigue es verdaderamente de realismo mágico ya que en la primera encuesta ganó Porfirio Muñoz Ledo, en la segunda encuesta hubo un empate técnico y en la tercera ganó Mario Delgado,  todas en poco más de un mes, eso quiere decir que cuando el Dedo vió que la gente estaba con Muñoz Ledo, pidió otra encuesta y al ver que ni con ella ganaba Delgado pidió un tercera encuesta donde el único encuestado fue el Dedo. Haciendo política a la antigua podemos decir que Marcelo en ésta se llevó el dedo índice, en tanto que Claudia obtuvo el dedo medio.

Es importante destacar que el PRI nunca fue en el sentido de la política occidental un partido político, fue más bien una dirección general de la Secretaría de Gobernación, nunca tuvo ideología, ni sentido político ya no digamos una dirigencia democrática; era como lo dijo Luis Echeverria; un partido que no era de derecha ni de izquierda sino todo lo contrario, dirigido siempre por el dedo.

Por eso ahora vemos que Morena ha dejado de ser, para siempre, un Movimiento Político que sea la Esperanza de México, eso se cambió por una oficina del Gobierno en donde el único que manda es el Dedo; al igual que el Instituto Nacional Electoral (INE) es ya una oficina de la Consultoría Jurídica de la Presidencia.

Lo único que podemos concluir es que muy pronto el logotipo del Gobierno cambiará a los héroes que presenta y sustituirá a Hidalgo por López de Santa Anna, a Morelos por Porfirio Díaz, a Juárez por Mussolini y a Cárdenas por Luis Echeverria y así serán completamente congruentes con lo que hacen.

Resucitó el dedazo, pero no necesariamente el del  PRI sino que es muy posible que sea el del Porfiriato y resucitó también el Echeverriato que nos hundió en la crisis económica más grave del siglo pasado.

¿Y la Democracia? Malita, muy malita…

plumainvitada

Read Previous

Carta

Read Next

Ya está todo listo para las elecciones de Estados Unidos

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *